sábado, 8 de diciembre de 2012

Cuando no haya más suelo
y nuestros pies estén cansados
en tus ojos hallaré fortaleza
en tus besos envejecidos juventud.

Cuando ya estemos cansados
no habrá ya miedo al tiempo,
y dejaremos a nuestros ojos
ver al futuro crecer , jugar
y sonreiremos con ellos.

Cuando ya estemos viejos
sentados en aquella banqueta
escuchando el arrullar del viento
mi voz ya cansada, dirá ¡Te amo!
y seremos otra vez jóvenes,
en aquel infinito, más allá del tiempo.


Hasta viejitos, y de allí al eterno..